WEBLOG TASHAYYU'

Aspectos de la auténtica tradición religiosa y espiritual del Profeta Muhammad (saww) y sus descendientes los Imames de Ahlul-Bayt (as)

MAWLANA IMAM MUHAMMAD AL-BAQIR

بِسْمِ اللَّـهِ الرَّحْمَـٰنِ الرَّحِيمِ
الحمد للّه رب العالمين والصلاة والسلام على خير خلقه محمد وآله الطاهرين

Mawlana Muhammad ibn ‘Ali ibn al-Husayn ibn Ali ibn Abi Talib (as), también conocido como Abu Ya’far o simplemente al-Baqir fue el quinto Imam shiíe, sucesor de su padre Mawlana Imam ‘Ali Zaynul-Abidin (as) y sucedido por su hijo Mawlana Imam Ya’far al-Sadiq (as). Mawlana Muhammad al-Baqir (as) fue el primer Imam descendiente de los dos nietos del Profeta Muhammad (saww): Mawlana Imam Hasan ibn ‘Ali (as) y Mawlana Imam Husayn ibn ‘Ali (as). Imam al-Baqir es venerado por los musulmanes shiíes por su guía religiosa y es respetado por los musulmanes sunnis por su conocimiento y erudición islámica como un jurista en Medina. 

El Imâm Muhammad ibn ‘Alî al-Bâqir (as) fue el quinto Imam, tras la muerte de su padre el Imâm ‘Alî ibn al-Husayn (as). El título de “al-Bâqir” se lo dio el mismo Profeta Muhammad (saww), que significa “el que divide, separa, corta y diseca”, en relación a su sabiduría. Nació en Medina el día 3 del mes de Safar del año 57 de la hégira lunar (675 de nuestra era). El Imâm al-Bâqir (as) estuvo presente en Karbalá y presenció el martirio de su abuelo el Imâm al-Husayn (as) mientras contaba con cuatro años de su edad. Vivió junto a su padre hasta su martirio, en el año 95, asumiendo luego el Imamato a través de una Orden Divina, y el decreto del Profeta Muhammad (saww) y de los Imames anteriores quienes le precedieron en la función, se convirtió en Imâm y permaneció durante diecinueve años en la guía. Su madre se llamaba Umm Abdallah, y era hija del Imâm Hasan ibn ‘Alî (as). Murió el día 7 del mes de Dhul-Hiyyah del año 114 de la hégira lunar (732 de nuestra era), a los cincuenta y siete años de su edad, envenenado, según algunas tradiciones shiíes, por Ibrahim ibn Walid ibn Abdul-Malik, el sobrino del califa omeya Hisham y fue enterrado en el cementerio al-Baqi en Medina.

El Imâm al-Bâqir (as) era el más destacado de todos los hijos del Imâm ‘Alî ibn al-Husayn (as) y el único que reclamó el Imamato. Su hermano Zayd se levantó luego en contra del régimen omeya, pero sin la intención de reclamar el califato para sí mismo. Más adelante, un grupo de sus partidarios lo reconocería a Zayd como Imâm, pero no existían en él realmente las condiciones para ello. De todos modos, durante el imamato del Imâm al-Bâqir (as) no se produjo ninguna discordia al respecto. Por otro lado, el Imâm al-Bâqir (as) tuvo siete hijos, cinco varones y dos mujeres. La madre de su hijo mayor, Ya’far ibn Muhammad al-Sâdiq (as), quien sería el sexto Imam, fue Umm Farwa, la hija de Qasim, quien era hijo de Muhammad ibn Abu Bakr y de una de las dos princesas persas que fueron enviadas a Medina tras la conquista del Imperio persa durante el califato de Umar ibn al-Jattâb, las cuales Mawlana Imâm ‘Alî (as) liberó, casando a una de ellas con su hijo Imâm Husayn (as), y a la otra con Muhammad ibn Abu Bakr. Es decir que el Imam Ya’far al-Sâdiq (as) conjugaría en su árbol genealógico al Profeta Muhammad (saww) y a los “cuatro compañeros del manto”: ‘Alî, Fâtimah, al-Hasan y al-Husayn (as), pues la madre del Imâm al-Bâqir (as) era hija del Imâm al-Hasan (as).

Durante el imamato del Imâm al-Bâqir (as), a consecuencia de la injusticia de los omeyas se desataron revueltas en algunos puntos del mundo islámico casi a diario. Además había disputas entre la familia omeya lo cual mantenía al califato ocupado, y hasta cierto punto no se ocupaba ni fue tan dura la oposición contra la Familia del Profeta Muhammad (saww) como lo había sido en la época de su padre, ya que el reinado omeya comenzaba su decadencia. Si bien ellos habían logrado algunos aciertos políticos; desde el punto de vista religioso habían fracasado totalmente, provocando una gran decepción entre los musulmanes. Por otra parte, la tragedia de Karbalá, el recuerdo del martirio del Imâm Husayn (as) y la opresión sufrida por Ahlul Bayt, se levantaba como símbolo del régimen gobernante, preparando el terreno para el derrocamiento de los omeyas. El cuarto Imâm ‘Alî ibn al-Husayn (as) fue la corporización más importante, pues había atraído a muchos musulmanes hacia los Imames de Ahlul Bayt (as).

Estos factores se combinaron para hacer posible a la gente y especialmente a los shiíes ir en gran número a Medina a ver al quinto Imâm. Por un lado, estaba el reconocimiento de la gente hacia ellos después del martirio del Imâm Husayn (as), en contraste con la corrupción omeya. Por otro lado, estaba el trabajo realizado por el Imâm Zaynul-‘Abidîn (as), quien extendió la ciencia de los Imames por todo el territorio, haciendo que numerosos sabios y buscadores de conocimiento se acercaran a estudiar con su hijo. Estas posibilidades se le presentaron al Imâm al-Bâqir (as) para la diseminación de las verdades acerca del Islam y de las ciencias de Ahlul Bayt que nunca habían tenido antes los Imames (as). Sin embargo, la comunidad musulmana se encontraba en plena decadencia de conocimiento. La gente desconocía los preceptos religiosos y los principios del Islam. Se habían extraviado muchas tradiciones, y muchas otras eran falsas. Apenas se conocían unas quinientas narraciones de los Imames de Ahlul Bayt (as). El Imâm al-Bâqir (as) emprende la tarea de organizar la enseñanza y la difusión, obra que sería llevada a su cúspide por su hijo el sexto Imâm Ya’far al-Sâdiq (as). Esta tarea pudo llevarse a cabo bajo el gobierno omeya debido a las continuas revueltas que ellos tenían que afrontar por el descontento popular. La gente se estaba preparando para derrocarlos, y los omeyas no podían ocuparse del quinto Imâm, quien por otro lado, no participaba de estos alzamientos, manteniéndose al margen de ello.

De este modo comenzó a organizarse paulatinamente toda la ciencia islámica. Y tanto los principales historiadores y narradores de tradiciones comenzaron a considerar al Imâm al-Bâqir (as) como la autoridad de sus declaraciones. El Imâm enseñó la historia y la sunnah (tradición) del Profeta Muhammad (saww), la shari’ah (ley islámica) y el tafsir (exégesis del Corán). El mismo escribió una exégesis del Libro de Allâh. Además enseñó kalam (teología) y debatió con los primeros grandes filósofos y pensadores que comenzaron a surgir en el Islam. Preparó un gran número de sabios shiíes y extendió las verdades acerca del Islam y de los Imames de Ahlul Bayt (as), ya que no lo habían logrado sus antecesores, debido a las condiciones imperantes. Entre el número de tradiciones que él había transmitido y las de su hijo el Imâm Ya’far al-Sâdiq (as), forman una cantidad superior a las transmitidas por todos los demás Imames. Además de destacarse por su conocimiento, ha sobresalido por su nobleza, generosidad, carácter moderado y virtuoso, y por ayudar a los pobres y necesitados, tal como lo hicieron sus antecesores.

Las innumerables tradiciones relatadas del Imâm Muhammad al-Bâqir (as) y el gran número de ilustres hombres de ciencia y eruditos shiíes que fueron preparados por el Imâm en las distintas ciencias islámicas, están registrados en los libros de biografías de conocidos hombres en el Islam.

Dentro del número de sabios, discípulos y seguidores del Imâm Muhammad al-Bâqir (as), han relatado lo siguiente:

-Yahya ibn Abdul Hamid al-Himmani dijo: “Muhammad ibn Alí dice la verdad. Ellos (Ahlul Bayt) son la gente del Recuerdo (Ahlul al-Dhikr) ¡Por mi vida! Abu Yafar es uno de los más grandes sabios”.

-Relató Muhammad ibn Munkadir: “Sostenía que no existía nadie con el mérito de Alî ibn al-Husayn hasta que conocí a Muhammad ibn Alî. Yo quise aconsejarlo, pero él terminó aconsejándome…”

-Dijo Yabir ibn Abdullah: “El Mensajero de Allâh me dijo: ¡Oh Yabir! Es posible

que vivas hasta ver a uno de mis hijos, descendiente de al-Husayn, llamado Muhammad. El abrirá la ciencia de la religión. Cuando tú lo veas, mándale mis saludos”.

-Narró Abdullah ibn ‘Ata al-Makki: “Nunca vi entre los sabios a nadie tan joven como

Abu Yafar Muhammad ibn Alî ibn al-Husayn. He visto al-Hakam ibn Utayba, a pesar de su eminencia entre la gente, conducirse ante él como un joven se comporta ante su maestro”.

-Amr ibn Kinar y Abdullah ibn Ubayd narraron: “Nosotros nunca nos reunimos con

Abu Yafar Muhammad ibn Alî  sin que nos obsequiara dinero y vestimenta”. El Imâm acostumbraba decir: “Esto es algo que fue preparado antes que vosotros vinierais”.

-Narró Muhammad ibn Muslim: “Le pregunté al Imâm al-Bâqir sobre lo que se dice

respecto a Allâh, Poderoso y Majestuoso, que creó a Adam de acuerdo a su forma. El Imâm me explicó: ‘Esta forma es una creación Suya. Allâh la eligió y prefirió entre otras, y después la hizo Suya, al igual que hizo Suya la Kaaba y el Espíritu, diciendo: ‘Mi Casa’, e ‘infundí en él Mi Espíritu’ (Sura al-Hiŷr [15]: ayat 29)”.

-Amr ibn Ubayr (uno de los fundadores de la doctrina mutazili, discípulo de Hasan al-Basri) le preguntó sobre la Ira de Allâh, según lo que figura en el Sagrado Corán. El Imâm le contestó: “La Ira de Allâh es Su Castigo. Quien piense que Allâh cambia (es decir, que primero está alegre y luego se enfurece), es incrédulo”. Le preguntaron sobre la aleya: Pregúntenle a la gente del recuerdo, si es que lo ignoran’ (Sura an-Nahl [16]: ayat 43), y respondió: “Nosotros los Imames somos la gente del recuerdo (Ahl al-dhikr)”.

Figura en las tradiciones islámicas el legado del Imâm Muhammad al-Bâqir (as) relatado por Tahir, uno de los seguidores del Imâm, el cual en estado de agonía, le pidió a su hijo Mawlana Ya’far al-Sâdiq (as) que trajera a cuatro testigos del Quraish. El los trajo, y el Imâm les dictó un testamento que decía: “Escriban este testamento que les doy, tal como Jacob hizo con sus hijos, diciendo: ¡Oh, hijos míos! Ciertamente Allâh ha escogido para vosotros la religión, no muráis sin ser musulmanes” (Sura al-Baqara [2]: ayat 132). Entonces el Imâm al-Bâqir (as) dejó como testimonio a Ya’far ibn Muhammad (as) en su rol de Imâm. Le ordenó que lo amortajase con la capa que solía vestir en sus rezos de los días viernes, que le ponga su turbante, hacer una tumba rectangular, la cual debía estar a una altura de cuatro dedos sobre la tierra a modo de lápida, y que antes de enterrarlo le quitase todas sus ropas usadas y raídas. Después le ordenó a los testigos que se marchasen. Entonces Mawlana Ya’far al-Sâdiq (as) le preguntó: “Oh, padre. ¿Qué es lo que había en tus palabras que tenía que haber testigos?” Le respondió: “¡Oh, hijo mío! No deseaba que fueses vencido y que fuese dicho que no se ha dado testimonio en tu favor. Quería que tuvieses una prueba”. Como figura en las tradiciones, sólo se encarga del entierro de un Imâm su sucesor. Así como del entierro del Profeta Muhammad (saww) se encargó Mawlana Imâm ‘Alî (as), aquí, el Imam Ya’far al-Sâdiq (as) se encargó del entierro del Imâm al-Bâqir (as). Esto nos indica el conocimiento que el Imâm al-Bâqir (as) tenía sobre los acontecimientos futuros y la discrepancia que habría con respecto a Zayd y otros, a pesar que el esplendor que tomó el imamato en la época del Imâm Ya’far al-Sâdiq (as) es testimonio suficiente a su favor.

Anuncios

MAWLANA IMAM ‘ALI ZAYNUL-‘ABIDIN

بِسْمِ اللَّـهِ الرَّحْمَـٰنِ الرَّحِيمِ
الحمد للّه رب العالمين والصلاة والسلام على خير خلقه محمد وآله الطاهرين

‘Alî ibn al-Husayn (as), conocido como Zaynul-‘Abidîn (el adorno de los adoradores) y también como el Imam Sayyad (Imam postrador), fue el cuarto Imam shiíe, tras su padre Imam Husayn (as), su tío Mawlana Hasan (as) y de su abuelo Mawlana ‘Alî. ‘Alî ibn al-Husayn (as), sobrevivió a la batalla de Karbala y fue llevado al califa en Damasco. Eventualmente, se le permitió regresar a Medina, donde llevó una vida apartada con unos pocos compañeros íntimos. La vida y las declaraciones del Imam estaban enteramente dedicadas al ascetismo y a las enseñanzas religiosas, principalmente en forma de invocaciones y súplicas. Sus famosas súplicas son conocidas como al-Sahifa al-Sayyadiyya. Artículo escrito por W. Madelung en la Encyclopaedia Iranica, el 15 de diciembre del año 1985.

Mawlana ‘Alî Zaynul-‘Abidîn ibn al-Husayn ibn ‘Alî ibn Abî Tâlib (as), el cuarto Imam shiíe. Sus kunyas (apelativos) se dan como Abu’l-Hasan, Abu’l-Husayn, Abû Muhammad, Abû Bakr, and Abû ‘Abdallâh. De acuerdo a la mayoría de las fuentes, el Imam nació en el año 38 de la hégira lunar (658-659 de nuestra era) en Medina. Otras fechas mencionadas son el año 33 de la hégira lunar (653-654 de nuestra era), año 36 de la hégira lunar (656-657 de nuestra era), año 37 de la hégira lunar (657-658 de nuestra era), y año 50 de la hégira lunar (670 de nuestra era). Su madre era una esclava llamada en muchos nombres Ghazâla, Sulâfa, Salâma, Shâhzanân, Shâhbânûya, y demás. Según los reportes de un carácter legendario, ella era una hija de Yazdegerd, el último rey Sasánida de Persia, capturado en la conquista árabe; ‘Alî Zaynul-‘Abidîn fue así considerado como el “hijo de los dos elegidos” entre los árabes y los persas. Este descenso es comúnmente aceptado por la tradición shiíe, pero no es confirmado por las primeras fuentes y es rechazado por algunos de los genealogistas. De acuerdo a Ibn Qutayba, se dijo que su madre era de Sind. ‘Alî Zaynul-‘Abidîn estuvo presente en la masacre de su familia en Karbalâ’ en el año 61 de la hégira lunar (680 de nuestra era), pero no participó en la lucha, ya que estaba enfermo, y así sobrevivió a la batalla. Para distinguirlo de un hermano mayor también llamado ‘Alî (asesinado en la batalla), se le conoce como ‘Alî Asghar, aunque algunas fuentes shiíes sostienen que él era el mayor ‘Alî Akbar. Ocasionalmente es llamado ‘Alî Awsat para distinguirlo de un hermano pequeño, ‘Alî o ‘Abdallâh, que también fue asesinado. Según a los relatos de la batalla, Shamir ibn Dhi’l-ǰawshan quiso matarlo a pesar de su enfermedad, pero otros lo impidieron, incluido ‘Umar ibn Sa’d. Cuando fue llevado como prisionero ante ‘Ubaydallâh ibn Zîâd in Kufa, este último ordenó su ejecución, pero lo dejo con vida bajo la súplica de su tía, Zaynab. Fue enviado con las mujeres a Damasco, donde el califa Yazid le dio la opción de quedarse en la corte o regresar a Medina con un regalo de dinero; el Imam escogió lo último. En su vida posterior evitó toda participación en actividades sediciosas y trató de mantener buenas relaciones con los califas Umayyad. Durante la rebelión en Medina en el año 63 de la hégira lunar (683 de nuestra era) envió una carta a Yazid asegurándole su lealtad y protegiendo a la esposa y las propiedades del Omeya Marwân, con quien tenía una amistad anterior a su partida a Tâ’if. El Imam mismo dejó Medina y se quedó en una finca cercana. Después de la conquista de Medina, fue recibido y honrado por el comandante de Yazid, Muslim ibn ‘Uqba, según la instrucción específica del califa. En el año 62 de la hégira lunar (684 de nuestra era) el Imam recibió a Husayn ibn Numayr, el sucesor de Muslim ibn ‘Uqba, a su retorno de La Meca y le proporcionó forraje para su caballo en un momento en que ‘Abdallâh ibn Zubayr ya era ampliamente aclamado como el nuevo califa. Nunca prometió lealtad a este último, aunque evidentemente mantuvo algunas relaciones con el partido Zubayr. El Imam personalmente le transmitió a su hermana, Sukayna, su matrimonio con Mus’ab ibn Zubayr, hermano de ‘Abdallâh y virrey de Iraq; y en ese momento recibió un regalo de cuarenta mil dinares de él. Sus relaciones con Mujtâr, el rebelde shiíe en Kufa, fueron cautelosas. Es poco probable que este último originalmente ofreció poner su movimiento bajo la dirección de ‘Alî Zaynul-‘Abidîn ibn al-Husayn, en lugar de su tío Muhammad ibn Hanafîya. Se dice que Mujtâr le presentó a una costosa esclava, que se convirtió en la madre de su hijo Zayd, y con un regalo de cien mil dírhams. Después de la muerte de Mujtâr, el Imam Zaynul-‘Abidîn escribió al califa ‘Abdul-Malik, ofreciéndole la suma y declarando que no había querido usarla ni se había atrevido a devolverla. El califa lo persuadió a quedarse con el dinero. Es igualmente improbable que maldijera públicamente a Mujtâr en la Ka’bah, al menos durante la vida de este último, como se reportó en algunas fuentes. Más tarde se dice que despertó los celos del príncipe Omeya Hishâm, antes de su califato, cuando los peregrinos en La Meca le daban más respeto al Imam que a él. En esta ocasión Farazdaq improvisó su famoso elogio del Imam ‘Alî Zaynul-‘Abidîn ibn al-Husayn, ampliamente reportado en las fuentes. En las colecciones sunnis del Hadith, ‘Alî Zaynul-‘Abidîn ibn al-Husayn aparece como un transmisor de ‘Abdallâh ibn ‘Abbâs, su tío Hasan, su padre, ‘Amr ibn ‘Uthmân, y otros. El transmisor principal del Imam fue Zuhrî, de quien se dice que lo describió como el más excelente de los Hashimíes. El Imam estuvo involucrado en una disputa con su primo Hasan ibn Hasan sobre la administración de la sadaqât de Mawlana ‘Alî ibn Abî Tâlib, pero pronto acordó dejarlo a los Hasanidas; sin embargo, las fuentes imamíes sostienen que se convirtió en el administrador de la sadaqât de Mawlana ‘Alî. La fecha de su muerte se da con mayor frecuencia como en el año 94 de la hégira lunar (712-713 de nuestra era) o el año 95 de la hégira lunar (713-714 de nuestra era); otras fechas mencionadas son el año 92 de la hégira lunar (710-711), 93 de la hégira lunar (711-712), 99 de la hégira lunar (717-718) y 100 de la hégira lunar (718-719). Fue enterrado junto a su tío, Mawlana Hasan, en el cementerio de Baqî’ en Medina. El Imam tuvo cuatro hijos de su esposa, Umm ‘Abdallâh ibn Hasan ibn ‘Alî, y numerosos niños de concubinas.

En la hagiografía shiíe del Imam ‘Alî Zaynul-‘Abidîn ibn al-Husayn, aparece en particular como el adorador perfecto. Al igual que su abuelo Mawlana ‘Alî, rezaba mil rak’as todos los días y noches. Durante el mes de Ramadhan, no pronunció nada más que la oración, implorando el perdón divino, glorificándole y magnificándole. Su constante postración en la adoración le valió sus honoríficos epítetos Sayyâd,  Zaynul-‘Abidîn, y Dhu’l-thafinât, el último es referido a los siete callos que se formaron en todos los años, en su piel en las acciones de tocar el suelo en postración. También era de una generosidad inigualable al dar limosnas y regalos a los pobres. Por lo tanto, proporcionó permanentemente a cien familias en Medina su sustento. Todas las noches salía con un saco de comida en la espalda, tocando las puertas del indigente, y daba libremente a quien respondía cubriéndose el rostro para no ser reconocido. Por lo tanto, se le consideró tacaño durante su vida, y sólo después de su muerte muchas personas descubrieron que su sustento provenía del Imam. Entre los milagros que hizo estaba: el hablar a la Piedra Negra de la Ka’bah a favor de su reclamo al imamato en presencia de su rival Muhammad ibn Hanafîya, su conversación con una gacela en el desierto, y su juventud restauradora hacia una mujer de 113 años de su edad. La tradición shiíe le atribuye, además de algunas poesías devocionales y textos breves, una colección de oraciones para varias ocasiones conocida como al-Sahîfat al-kâmila, que gozó de gran popularidad, especialmente en el período Safávida, cuando se tradujo al persa y recibió numerosos comentarios. Varios suplementos a la colección original han sido recopilados por los eruditos tardíos. Una Risâlat al-huqûq, sobre los derechos divinos en el hombre, también atribuidos al Imam, se reproduce en dos versiones en el Kitâb al-jisâl de Ibn Bâbûya  y el Tuhaf al-‘uqûl de Ibn Shu’ba. Algunas fuentes shiíes afirman que su muerte se debió al envenenamiento por el califa Walîd o por Hishâm ibn ‘Abdul-Malik.

Referencias Bibliográficas:

  • Ibn Qutayba, al-Ma’ârif, ed. T. ‘Ukâsha, Cairo, 1960.
  • Balâdhurî, Ansâb al-ashrâf IV/2, ed. M. Schloessinger, Jerusalem, 1938.
  • Mobarrad, al-Kâmil, ed. M. A. Ebrâhîm, and S. Shahhâta, Cairo, 1968.
  • Shaykh Mufîd, al-Irshâd, ed. K. Mûsawî Mîâmavî, Tehran, 1957-1958.
  • Abû Nu’aym, Hilyat al-awlîyâ’, Cairo, 1932-1938.
  • Tabrisî, I’lâm al-warâ, Naǰaf, 1970.
  • Ibn al-Jawzî, Sifat al-safwa, Hyderabad, 1936-1937.
  • Dhahabî, Ta’rîj al-Islâm, Cairo, 1947.
  • Ibn Kathîr, al-Bidâya wa’l-nihâya, Cairo, 1932-1939.
  • Ibn ‘Inaba, ‘Umdat al-tâlib, ed. M. Ḥ. Al Tâlaqânî, Naǰaf, 1961.
  • Ibn Haǰar, Tahdhîb al-tahdhîb, Hyderabad 1907-1909.
  • Idrîs Qurashî, ‘Uyûn al-ajbâr IV, ed. M. Ghâleb, Beirut, 1973.
  • Maylisî, Bihâr al-anwâr, Tehran, 1956.
  • M. Donaldson, The Shiite Religion, London, 1933.
  • Chittick, A Shi’ite Anthology, Albany, 1980.

VIGÉSIMA NOCHE (ZIYARAT ARBA’IN) DEL MES DE SAFAR DEL AÑO 1439 DE LA HÉGIRA LUNAR

بِسْمِ اللَّـهِ الرَّحْمَـٰنِ الرَّحِيمِ
الحمد للّه رب العالمين والصلاة والسلام على خير خلقه محمد وآله الطاهرين

La Zi’yarat Arba’in (visita de peregrinaje por los 40 días de luto) hacia el santuario de Karbala’ (Iraq) en conmemoración al martirio del Sayyid al-Shuhada Mawlana Husayn ibn ‘Ali (as), nieto del Profeta Muhammad (saww) y el tercer Imam como acontecimiento notable en el mundo islámico shiíe, y estipulado por las tradiciones de los Imames de Ahlul-Bayt (as). Observamos también la presencia de nuestra eminencia Hajj Sayyid Abdul-‘Ali al-Musawi (que Allah le prolongue la vida) acompañado por la jerarquía principal de los mashayij de la Escuela Shayjí, y bajo el respaldo procesional y el cántico fervoroso del pueblo de ‘Amir de Basora (Iraq) quienes se hicieron presentes en esta visita sagrada. Las imágenes son notables en donde los creyentes caminan hacia el santuario de nuestro sagrado Imam Husayn (as).