PILARES


بِسْمِ اللَّـهِ الرَّحْمَـٰنِ الرَّحِيمِ
الحمد للّه رب العالمين والصلاة والسلام على خير خلقه محمد وآله الطاهرين

LA WALAYAH  EN EL ISLAM

Ahlul-Bayt (as)

El mayor fundamento y el primero de todos los pilares del Islam es la walayah. La palabra misma significa «cercanía, iniciación, santidad, amistad, amor, intimidad, fidelidad.» Y ello connota el amor y la obediencia al Profeta Muhammad (saww), y a sus descendientes los Imames de Ahlul-Bayt (as).

Mawlana Imam Muhammad ibn ‘Ali al-Bâqir (as) nos dice que: «El Islam está basado sobre siete pilares: la walâyah (amor y lealtad) la más excelsa, es a través de ella y mediante el walî (el Imam), que el verdadero conocimiento de los pilares puede obtenerse la taharah (purificación), la salat (oración), la zakat (caridad), el sawm (ayuno), el haŷŷ (peregrinación) y la yihâd (esfuerzo).»

Dos sustantivos verbales son derivados de la raíz árabe de la palabra walî (w-l-y): walayah y wilayah, el cual significa estar cerca de algo, ser confidente de alguien y de tener autoridad. El término walî deriva del Sagrado Corán y la frase waliyu-lah denota la investidura de la autoridad Divina, como lo especifica el versículo coránico: «Sólo es vuestro waliyu-lah, Su mensajero y aquellos que tienen fe, que hacen la oración y dan limosna mientras se inclinan» (Suratul-Ma’idah [5]: ayat 55). Un hadith (narración tradicional) nos confirma esta revelación: «Abu Dhar al-Ghifari dijo: Un día estaba orando junto al Mensajero de Al-lâh en la mezquita cuando entró un mendigo pidiendo ayuda a la gente que allí había, sin que nadie le diese limosna. ‘Ali ibn Abi Talib que estaba en ruku’ (inclinado) en mitad de una oración, extendió su mano derecha, en uno de cuyos dedos llevaba un pequeño anillo, en dirección al mendigo. El mendigo se acercó a él y saco el anillo de su dedo». En esas circunstancias descendió este versículo.

En el Islam shiíe, el significado de la walayah es triple y se aplica a los Imames descendientes del  Profeta Muhammad (saww), la walayah refiere a su estado ontológico o a su misión sacral iniciática, el Imam es el wali y la ayuda cercana a Al-lâh y su Profeta, el Imam es el guía, el maestro de los creyentes por excelencia. Aplicado a los fieles de los Imames, la walayah denota el gran amor, la fe y la sumisión que el iniciado debe a su guía de la iniciación sagrada.

La walayah de los Profetas y de los Imames refiere al estado espiritual próximo a Al-lâh. Las almas de los Profetas e Imames poseen sacralidad debido a su proximidad o cercanía a lo Divino. En este contexto, la walayah refiere a una estación espiritual exaltada, debido al cual las almas de los Profetas y de los Imames son puras y a su vez reflejan el resplandor de los Nombres y Atributos Divinos. La walayah también denota la naturaleza esencial de la figura del Imam, su estado ontológico. El Imam-wali en la realidad última de su ser, es el lugar de la manifestación Divina, el vehículo de los Nombres y Atributos divinos. Mawlana Imam Ya’far al-Sadiq (as) dijo: «Por Al-lâh nosotros los Imames somos los más bellos Nombres divinos.» El Imam revela lo Divino, que proporciona el acceso a lo que se conoce de Él, la Divinidad Revelada, el zahir Divino.

La walayah de los Imames de Ahlul-Bayt (as) también refiere a la autoridad que poseen sobre los creyentes. El Sagrado Corán da testimonio de esto en el versículo: «El Profeta posee mayor autoridad sobre los creyentes que sus propias almas» (Suratul-Ahzâb [33]: ayat 6), y el Profeta Muhammad (saww) hizo referencia a este versículo coránico cuando declaró la walayah de Mawlana Imam ‘Ali ibn Abi Talib (as): «En verdad, ‘Ali es de mí y yo soy de él, y él es el wali de cada creyente después de mí.»

La walayah de los creyentes refiere al amor, la devoción y la lealtad que los fieles tienen al Imam. Este amor por el Imam es mucho mayor que el amor por la riqueza, la familia, e incluso que la vida misma. Nuestro Profeta Muhammad (saww) nos dice: «Nadie de vosotros puede ser llamado un mu’min (creyente) hasta que al menos me ame más que a su padre o a su hijo.» Mawlana Imam Muhammad al-Baqir (as) nos dice: «En efecto, Al-lâh es demasiado Supremo, Potente, Glorioso e Inalcanzable que pueda ser condicionado. Pero Él nos ha entrelazado consigo, y así la condición nuestra es condición suya, y el amor nuestro es amor suyo.»

La walayah es representada como el «tronco» en el árbol de la Religión por su significado espiritual. Todos los pilares del Islam giran en torno a la walayah la cual es el alma de la Religión en el Islam.

En el ámbito de lo zahir (exotérico), la walayah es simbolizada por la shahadah (testimonio de fe). Cualquiera quien recite la shahadah es un musulmán y pertenece a la ummah (comunidad) del Profeta Muhammad (saww), independientemente de la forma en que realmente practica o de lo que afirman sus principios. Este testimonio verbal es un acto del cuerpo físico y no necesita ser acompañado de la intención, así es como muchas tribus se unieron a la comunidad islámica durante el primer siglo de la hégira lunar (siglo VI de nuestra era).

En el ámbito de lo batin (esotérico), la walayah reconoce la autoridad espiritual y la sacralidad del Profeta y del Imam después de él. El reconocimiento de este vínculo espiritual con el Imam es mediante el alma racional y es formalizada con el rito del bay’ah (juramento) después del cual uno se convierte formalmente en un murid (discípulo) del Imam y entra al reino de la tariqah (vía, camino) shiíe. En este ámbito, la respuesta del creyente al reconocimiento de la walayah del Imam es su eterno amor, su fidelidad y su lealtad al Imam, el cual es también llamado walayah.

En el ámbito de la haqiqah (realidad), la walayah es presenciada a través de la visión espiritual, en la cual el ‘aql (intelecto) del creyente es testigo de la Luz Divina manifestada a través del Imam. Esto equivale a un auténtico testimonio de Al-lâh el cual es prometido a los creyentes en el Paraíso, pero pudiendo realizarlo en este mundo en virtud del intelecto sagrado que el hombre posee. El teólogo shiíe Nasiruddin al-Tusi nos dice: «El primer pilar es la shahadah, la cual implica conocer a Al-lâh a través del Imam del tiempo.» Y Mawlana Imam ‘Ali ibn Abi Talib (as), refiere: «Los ojos no lo ven a través de la observación visual, sino los corazones que lo ven a través de las realidades de la fe.»

Ahora bien, veamos a continuación las tradiciones con respecto a la walayah: Algunas personas vinieron a ver al Profeta Muhammad (saww) y le preguntaron en cuanto a la recompensa que le diesen a cambio de todo su trabajo y su esfuerzo para guiarlos por el camino recto y los lleve desde la oscuridad de la ignorancia hasta la virtud del conocimiento, haciéndoles formar en una gran nación. Su respuesta la cual fue dictada por Al-lâh fue: Qul laa asalukum aalayhi ayran illal mawaddata fil-qurbaa «Di: No os pido recompensa por ello, excepto su amor para mis familiares» (Suratus-Shurâ [42]: ayat 23).

Así vemos que Al-lâh ha hecho obligatorio para todos los musulmanes amar a la familia del Profeta Muhammad (saww). La exhibición de este amor es a través de la obediencia a sus órdenes ya que siempre actúan de acuerdo con la voluntad de Al-lâh y su orientación siempre conducirá a uno por el camino correcto. La oposición y la enemistad invitan hacia la ira de Al-lâh como ha sido señalado por nuestro Profeta Muhammad (saww) en numerosas ocasiones.

Acerca de su noble hija Fatimah az-Zahra’ (as) dijo: «Fatimah es una parte de mi cuerpo. El que la enfurece, de hecho me enfurece y el que me enfureció ha ganado la ira de Al-lâh.» Acerca de sus nietos los Imames, Mawlana Hasan (as) y Mawlana Husayn (as), el noble Profeta Muhammad (saww) dijo: «Hasan y Husayn son los señores de la juventud del paraíso. Husayn es de mí y yo soy de Husayn.» Su súplica hacia Al-lâh sobre Mawlana Imam ‘Ali (as) durante su sermón memorable en Ghadir Jum es bastante significativo, cuando además de la declaración que hizo sobre su sucesión, el Profeta Muhammad (saww) dijo: «Oh Señor, sé amigo de aquel que sea amigo de Ali, y sé enemigo, de cualquiera que se oponga a Ali, y deja que lo correcto sea con Ali donde quiera que se vuelva.»

El famoso incidente de  la narración de Kisaa (el manto yemeni) y la posterior revelación al Profeta Muhammad (saww), arroja mucha luz sobre la posición de los Ahlul-Bayt a los ojos del Profeta y ante Al-lâh. El Profeta Muhammad (saww), Fatimah (as), los nietos del Profeta: Hasan (as) y Husayn (as), y el Imam ‘Ali (as) estuvieron todos bajo el gran manto yemení, cuando el ángel Gabriel (as) vino con la revelación: Innamaa yuriidul-laahu liyudhiba aankumur riysa ahlal-Bayt wa yutahhirakum tat-hiiraa «Ciertamente, Al-lâh quiere apartar de vosotros la impureza ¡Oh Gente de la Casa! y purificaos absolutamente» (Suratul-Ahzab [33]: ayat 33). El Profeta Muhammad (saww) en ese momento exclamó: «He aquí ¡Oh Señor, estos son mi Ahlul-Bayt!» La sacralidad y la reverencia unido al Profeta Muhammad (saww) y su Ahlul-Bayt (as) es evidente en otro versículo coránico respecto a la salawat (salutación): Inn Allahu wa malaaikatahuu yusalluna aalan Nabi. Ya ayyuhal-ladhiina aamanuu salluu aalayhi wa sallimuu tasliimaa «En verdad, Al-lâh y sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh creyentes, pedid bendiciones por él y saludadle con el mejor de los saludos de paz!» (Suratul-Ahzab [33]: ayat 56).

Los sahaba (compañeros) del Profeta Muhammad (saww) le preguntaron cómo debían pronunciar la salawat como se indica en el versículo coránico. El Profeta Muhammad (saww) respondió: Al-lahumma sal-li ala Muhammadin wa ala ali Muhammadin wa barik wa sal-lim (Oh Al-lâh envía tus mejores bendiciones sobre Muhammad y su progenie). Al-lâh está complacido con aquellos quienes pronuncian la salawat sobre Muhammad y su progenie. Esto es porque todas nuestras súplicas empiezan con la salawat, finalizan con la salawat y también se intercalan con la salawat. Además la salawat es muy deseado por Al-lâh cuando lo pronunciamos, Él está obligado a aceptarlo y así Él no rechaza nuestra súplica entre dos salawat. La recompensa de Al-lâh para quienes pronuncian la salawat sobre el Profeta Muhammad (saww) y su progenie es ilimitada, por lo tanto seguir repitiendo la salawat día y noche tantas veces como puedan.

El honor y el respeto ordenado por los Imames de Ahlul-Bayt (as), especialmente durante el tiempo de la vida del Profeta Muhammad (saww), es también evidente en el libro más venerado de los sunnis conocido como el Sahih al-Bujari (volumen V), compilado por Abu Abdullah Muhammad ibn Ismail al-Bujari. Algunas de las tradiciones citadas en este libro lo reproducimos a continuación: «El Profeta le dijo a Ali: Tú eres de mí y yo soy de ti. Mañana daré el estandarte del ejército a un hombre a quien Al-lâh y su Profeta aman en demasía y por cuyas manos Al-lâh nos concede la victoria.»

Durante la campaña de Jaybar, Mawlana Imam ‘Ali (as) no pudo participar activamente debido a un fuerte dolor en sus ojos. Por lo tanto, el estandarte fue dado a Abu Bakr y luego a Umar, pero ambos no pudieron conquistar Jaybar. Fue después de estos fracasos que el Profeta Muhammad (saww) hizo la declaración una noche anterior. Todos los notables compañeros del Santo Profeta pasaron la noche inquietos cada uno esperando ser el hombre en referencia a la declaración del Profeta Muhammad (saww). Sin embargo, a la mañana siguiente el Santo Profeta llamó a ‘Ali en su presencia. Al escuchar las quejas del Imam, el Santo Profeta aplicó su saliva en los ojos y suplicó, milagrosamente los ojos del Imam ‘Ali (as) fueron completamente curados y a partir de entonces nunca tuvo dolor en sus ojos por el resto de su vida. El estandarte fue dado a Mawlana Imam ‘Ali (as) y él fue el hombre mencionado por el Profeta Muhammad (saww) la noche anterior conquistando la invencible fortaleza de Jaybar.

El Profeta Muhammad (saww) dijo con respecto a Mawlana Imam Hasan (as): «Este hijo mío es el más generoso y puede ser que a través de él, por la gracia de Al-lâh, la paz se establecerá entre dos facciones de musulmanes.» La predicción se cumplió en el año 41 de la hégira lunar (661 de nuestra era), cuando Mawlana Imam Hasan (as) renunció a su demanda al califato en favor de Muawiyya y así previno el derramamiento de sangre entre los musulmanes. Otros hadiths en relación a los Imames Hasan (as) y Husayn (as) son: «Estos dos son mis flores de dulce fragancia en el mundo.» «De todos ellos, Husayn tuvo el mayor parecido al Mensajero de Al-lâh. Su pelo y su barba se tiñeron de negro.» «La cabeza de Husayn fue llevado hacia Ubaydullah ibn Ziyad y fue puesto en una bandeja. Acto seguido Ubaydullah golpeó con una madera y dijo algo acerca de su belleza.» Zaid ibn Arqam, un viejo compañero del Profeta Muhammad (saww), vehemente protestó contra esto, diciendo que él había visto al Santo Profeta besándolo muy cerca. Seguidamente Ubaydullah le increpó y lo amenazó por su interferencia. Y un hadith sobre Fatimah az-Zahra’ (as), el cual el Profeta Muhammad (saww) dijo: «Fatimah es una parte de mí. Quien la ofende me ha ofendido a mí.»


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LA TAHARAH EN EL ISLAM

tahara

La semántica árabe de la palabra taharah, determina una limpieza, una depuración, y una purificación tanto física como psíquica. Es decir, sanear al cuerpo de toda suciedad e impureza, y al alma de toda clase de escrúpulos y aprensiones. Por lo tanto, el significado de taharah equivale a limpieza, higiene, purificación ritual, y desinfección. Con respecto a la taharah, el Sagrado Corán nos dice: fihi riyalun yuhibbuna an yatatahharu wa allahu yuhibul-mutatahhirin «en ella hay hombres que aman purificarse y Al-lâh ama a los que se purifican» (Suratut-Tawbah [9]: ayat 108). La taharah, en la terminología islámica, indica un estado de higiene y limpieza en el cuerpo, en la vestimenta y en el lugar físico, es decir, la ausencia de nayasat (impurezas) en los mismos. La observación de la purificación del cuerpo o la higiene corporal, la vestimenta y el entorno es obligatoria para todos los musulmanes, y se realiza con agua en estado natural, y esto es considerado como uno de los pilares del Islam.

Exponemos algunos pasajes de la tradición del shiísmo imamí escrito en el Kitab al-Kafi, volumen III: Kitabul-Taharah (Libro de la Limpieza) del majestuoso teólogo, narrador, y erudito jurista, el Shayj Muhammad ibn Ya’qub al-Kulayni, conocido como el «Confiable del Islam», quien murió en el año 329 de la hégira lunar (941 de nuestra era).

La purificación del agua

Abu Ya’far Muhammad ibn Ya’qub al-Kulayni (que Al-lâh lo tenga en su misericordia), dijo: Me fue narrado por ‘Ali ibn Ibrahim ibn Hashim de su padre, quien tomó de al-Nuwfaly, y éste de al-Sakuny, que el Imam Abu Abdullah (as) mencionó que el Mensajero de Al-lâh (saww) dijo: «El agua, limpia y no puede ser purificada por otra cosa.»

De Muhammad ibn Yahya, y alguien que tomó de Muhammad ibn Ahmad, y éste de Hasan ibn al-Husayn al-Lulu’i, por su cadena narrativa menciona que el Imam Abu Abdullah (as) dijo: «Toda agua es limpia, hasta que uno conozca que está sucia.»

De Muhammad ibn Yahya, quien tomó de Muhammad ibn al Husayn, y éste de Abu Dawud al-Munshid, quien toma de Ya’far ibn Muhammad, que reporta Yunus, y quien tomó de Hammad ibn Usman, que ha sido narrado del Imam Abu Abdullah (as) diciendo: «Toda agua es limpia, hasta que uno conozca que está sucia.»

Ha sido narrado por ‘Ali ibn Ibrahim, quien toma de Muhammad ibn Isa, y éste de Yunus ibn Abdul-Rahman, que toma de Abdullah ibn Sinan, que preguntó al Imam Abu Abdullah (as) lo siguiente: «Le pregunté por el agua de mar, ¿si es limpia? El Imam dijo: Sí.»

De Muhammad ibn Yahya, que toma de Ahmad ibn Muhammad ibn Isa, quien toma de Usman ibn Isa, y éste de Abu Bakr al-Hazramy quien dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) acerca del agua de mar, ¿si es limpia? El Imam dijo: Sí.»

El agua que no puede contaminar

De Muhammad ibn Ismail, quien toma de Fazl ibn Shazaan, y éste de Safwan ibn Yahya y ‘Ali ibn Ibrahim quienes toman de su padre, que se remite en su totalidad a Hammad ibn Isa, que Muawiya ibn Ammar dijo, «Escuché a Abu Abdullah (as) decir: Cuando el agua fuese de una medida de Kurr[1], nada lo contaminará.»

De ‘Ali ibn Ibrahim, de su padre y Muhammad ibn Ismail, quienes toman de Fazl ibn Shazan, y todos juntos de Hammad ibn Isa, y éste de Hareyz, que toma de Zurara, que anotó lo que dijo el Imam (as): «Cuando el agua sea más que una Rawiya (un camello cargado de agua), nada la contaminaría, así haya caído o no algo en ello, a excepción si un olor proviene de ello, que toma el olor del agua.»

Ha sido narrado de Muhammad ibn Yahya, quien tomó de Ahmad ibn Muhammad, y éste de Ibn Mahbub, quien toma de Hasan ibn Salih al-Suwry, que Abu Abdullah (as) ha dicho: «Cuando el agua en un depósito sea un Kurr, nada lo contaminará. Le dije al Imam: ¿Y cuánto es un Kurr? El Imam dijo: Tres y medio de palmas abiertas de ancho en profundidad por tres y media de palmas abiertas de ancho en longitud.»

De Muhammad ibn Yahya, quien toma de Ahmad ibn Muhammad, y éste de Usman ibn Isa, que toma de Ibn Muskan, que Abu Basir dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) sobre el Kurr del agua, ¿Cuánto es su medida? El Imam dijo: Cuando el agua tenga tres y medio de ancho de palma abierta en su longitud y anchura por tres y medio de ancho de palma abierta en su profundidad en la tierra, de modo que esto es el Kurr del agua.»

Ha sido narrado de Ahmad ibn Idris, que tomó de Muhammad ibn Ahmad, y éste de Yaqub ibn Yazid, quien toma de Ibn Abu Umeyr, que uno de sus compañeros escuchó decir de Abu Abdullah (as) lo siguiente: «El Kurr de agua es de mil doscientos Ratls[2]

De Muhammad ibn Yahya, quien toma de Ahmad ibn Muhammad, y éste toma de al-Barqi, que toma de Ibn Sinan, y éste de Ismail ibn Yabir quien dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) sobre el agua que nada puede contaminarlo. El Imam dijo: Un Kurr. Le dije, ¿y qué es un Kurr? El Imam dijo: Tres anchos de palma abierta por tres anchos de palma abierta.»

El agua la cual es poca y escasa

Antes de ofrecer las oraciones es necesario llevar a cabo el wudhu’ (ablución ritual con agua) y en ciertos casos ambos el wudhu’ y el ghusl (lavado o baño completo). El agente purificador es siempre agua pura. Sin embargo, bajo emergencia cuando el agua no está disponible o es escasa, simbólicamente el wudhu’ y el ghusl se pueden realizar con la tierra seca y limpia denominado tayammum. Las tradiciones nos dice lo siguiente:

Un número de nuestros compañeros, de Ahmad ibn Muhammad, que toma de ‘Ali ibn al-Hakan, y éste de Abdullah ibn Yahya al-Kahily quien dijo: «Escuché de Abu Abdullah (as) decir: Cada vez que vayas por agua y es escasa, exclúyela de tu derecha, de tu izquierda, delante de ti, y realiza la ablución.»

Del padre de ‘Ali ibn Ibrahim, quien toma de Abdullah ibn al-Mugheira, y éste de Ibn Muskan quien dijo que Muhammad ibn al-Muysar narró lo siguiente: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) acerca del hombre sexualmente impuro quien poseía poca agua en el camino, que tiene la intención de lavarse, que no hay ningún recipiente para tomarlo, y sus dos manos están sucias. El Imam dijo: Él debe poner sus manos en ella y realizar la ablución y luego debe lavarse. Esto es de lo que Al-lâh Poderoso y Majestuoso dijo: y no ha puesto en la religión, ninguna dificultad para vosotros» (Suratul-Hajj [22]:78).

Estado del hombre antes del wudhu’

Si el cuerpo o la ropa del creyente muestran rastros de sangre, pus, orina, heces, semen o alcohol entonces la taharah se convierte en esencial. Las vestimentas deben ser lavadas y la parte afectada del cuerpo se limpia con agua pura o el total del cuerpo dándose un ghusl (lavado completo) como sea el caso.

Se ha narrado del padre de ‘Ali ibn Ibrahim, quien tomó de Abdullah ibn al-Mugheira, y éste de Sama’at, quien toma de Abu Basir, que narró de los Imames (as): «Cuando tratamos de introducir las manos a un recipiente antes de la ablución, y tenemos problemas de nayis (impureza), ya sea de orina o de impureza sexual. Aunque introdujéramos las manos en el recipiente, debemos derramar aquella agua.»

Un número de nuestros compañeros narraron de Ahmad ibn Muhammad, quien tomó de Husayn ibn Said, y éste de Muhammad ibn Sinan, que tomó de Ibn Muskan, de quien recibió de Abu Basir, que le transmitió Abdul Karim ibn Utba, quien dijo: «Le pregunté al Imam (as) acerca del hombre que se despierta de un sueño y no orina ¿si puede ingresar sus manos en la vasija antes de la ablución? El Imam dijo: No, porque no sabe dónde estaban sus manos, por lo tanto debe primero lavarse.»

Ha sido narrado por el padre de ‘Ali ibn Ibrahim, que le transmitió Ibn Abu Umeyr, quien toma de Hammad, y éste de al-Halby, quien narró que Abu Abdullah (as) dijo: «Se le preguntó, ¿Cuántas veces debe el hombre verter agua sobres sus manos antes de que los sumerja en la vasija? El Imam dijo: Una vez tras la orina, dos veces tras las heces, y tres veces tras la impureza sexual.»

De ‘Ali ibn Muhammad, que le transmitió Sahl, quien mencionó a Yunus, que recibió de Bakkar ibn Abu Bakr, quien le dijo a Abu Abdullah (as): «El hombre que coloca la taza que saca del contenedor, en un lugar sucio y luego lo introduce en el recipiente. El Imam dijo: Antes de introducirlo al recipiente debe derramar tres cucharadas de agua y luego frotar la taza.»

Las palabras dichas al entrar y salir del retrete

De ‘Ali ibn Ibrahim, quien toma de Muhammad ibn Isa, y éste de Yunus, quien toma de Muawiya ibn Ammar, quien dijo: «Escuché a Abu Abdullah (as) decir: Cuando entren al retrete, deben decir Bismillah allahumma inna a’udubika minal-khabisi al-mukhbisi ar-rayesi nayesi shaytani ar-rayim (En el Nombre de Al-lâh, Oh Señor busco refugio en Ti de los más impíos de los malvados, del inmundo, del sucio Satanás, el impelido). Al salir del retrete deben decir: Bismillahi alhamdulillahi aladi ‘afani minnal-khabisi al-mukhbisi wa amata anna al-adha (En el Nombre de Al-lâh, Quien me salvó de los más repugnante de las cosas repugnantes, y eliminó el daño en mí). Y cuando realizan la ablución deben decir: Ashhadu la illaha illa-llah Allahumma ay’alni minat-tawwabina wa ay’alni minal-mutatahharina wa alhamdulillahi rabbi ‘alamin (Testimonio que no hay divinidad excepto Al-lâh, Oh Señor hazme de los arrepentidos y hazme de los limpios, y la alabanza es para Al-lâh, Señor de los mundos).»

Un número de nuestros compañeros transmitieron de Ahmad ibn Muhammad, quien tomó de Husayn ibn Said, y éste de Ibn Abu Umeyr, quien narró de Abu Abdullah (as): «Cuando mencionas Bismillah durante la ablución, purificará todo tu cuerpo, y cuando no menciones Bismillah no se purificaría tu cuerpo a excepción del agua vertida.»

El cepillado de los dientes

Gran énfasis se pone en la limpieza y cepillado de los dientes. Se reporta del Profeta Muhammad (saww) que dijo que los ángeles de la misericordia se alejan de una persona cuya boca emite mal olor debido a los dientes sucios. No sólo es antihigiénico al descuido de la limpieza de los dientes, sino también a un probable ámbito antisocial que repele a la gente de la presencia de uno.

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Muhammad, quien toma de Sahl, y éste de ‘Ali ibn Ibrahim, que lo tomó de su padre, quien tomo en conjunto de Ya’far ibn Muhammad al-Ashary, y éste tomó de Abdullah ibn Maymun al-Qaddah, quien narró que Abu Abdullah (as) dijo: «Dos ciclos de salat (oración) con cepillarse los dientes es superior a setenta ciclos de salat sin cepillarse los dientes.» El Imam citó además: «El Mensajero de Al-lâh dijo: Si no hubiera sido difícil para mi comunidad, les habría ordenado el cepillado de los dientes junto con cada salat

Ha sido narrado de un número de nuestros compañeros, de Ahmad ibn Muhammad, quien tomó de Mahbub, y éste de Yunus ibn Ya’qub, que toma de Abu Asama, que Abu Abdullah (as) ha dicho: «De la sunnah de los profetas enviados, está el cepillado de los dientes.»

Ha sido narrado de Ahmad ibn Muhammad, quien tomó de Ibn Mahbub, y éste de al-A’ala, que toma de Muhammad ibn Muslim, que Abu Ya’far (as) pronunció: «El Profeta Muhammad (saww) dijo: Yibrail no dejó de aconsejarme con el cepillado de los dientes en la medida que temía aflojar los dientes o sentirme desdentado.»

De ‘Ali ibn Ibrahim y su padre, ha sido narrado de Ibn Abu Umeyr, quien toma de Ibn Bukeyr, quien mencionó de Abu Ya’far (as) con respecto al cepillado de los dientes, diciendo: «No lo descuides durante cada tres salats, incluso si lo pasas sobre los dientes, una vez.»

De ‘Ali ibn Ibrahim por su cadena de transmisores, narró que el Imam dijo: «El acto inferior al cepillado de los dientes, es que se frota con los dedos.»

De Ahmad ibn Idris, quien toma de Muhammad ibn Abdul-Yabbar, y éste de Safwan, que toma de Mualla Abu Usman, y éste toma de Mualla ibn Khunays, quien dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) sobre el cepillado de los dientes después de la ablución. Por lo que el Imam dijo: debe cepillarse los dientes antes de realizar la ablución. Así mismo le dije: ¿si me olvido hasta que realice la ablución? El Imam dijo: debes cepillarte los dientes, luego de ello debes enjuagar la boca tres veces.» Se reporta que la sunnah con respecto a cepillarse los dientes es durante el tiempo del amanecer.

De ‘Ali ibn Muhammad ibn Bundar, quien toma de Ibrahim ibn Ishaq al-Ahmar, que toma de Abdullah ibn Hammad, y éste de Abu Bakr ibn Abu Sammak, quien narra que Abu Abdullah (as) dijo: «Cuando estés de pie para el salat de la noche, cepilla tus dientes para que el Ángel venga a ti, así que pone su boca sobre tu boca, y no hay ninguna de las letras con las que recitas y hablas, con la excepción de que él asciende con ella al cielo, y por lo tanto, que tu boca esté con buen aroma.»

Descripción del wudhu’

El Sagrado Corán, las tradiciones del Profeta Muhammad (saww) y la de los Imames de Ahlul-Bayt (as) nos describen la secuencia a realizar de la ablución con agua. De acuerdo al versículo coránico: « ¡Oh Creyentes! Cuando se pongan en pie para la oración, lavar vuestro rostro y vuestras manos hasta los codos y pasar la mano húmeda por vuestras cabezas y por vuestros pies hasta los empeines» (Suratul-Ma’ida [5]: ayat 6).

De ‘Ali ibn Ibrahim, quien toma de Muhammad ibn Isa, y éste de Yunus ibn Abdul-Rahman, quien toma de Aban y Yamil, y éstos de Zurara, quien dijo que Abu Abdullah (as) imitó para nosotros una ablución del Mensajero de Al-lâh (saww).  Entonces pidió una jarra y tomó un puñado de agua y la vertió sobre su rostro, luego frotó su rostro en ambos lados. Seguidamente, sumergió su mano izquierda en el recipiente con agua y lo vertió sobre su brazo derecho, luego lo frotó en ambos lados. Posteriormente, sumergió su mano derecha en el recipiente con agua y lo derramó sobre su brazo izquierdo, luego hizo lo que había hecho su mano izquierda (frotar en ambos lados). Después se untó con lo que quedaba de su mano derecha, sobre su cabeza y sus pies, y no los sumergió en el recipiente.

Un número de nuestros compañeros recogió de Ahmad ibn Muhammad, quien toma de ‘Ali ibn al-Hakam, y éste de Dawud ibn al-Na’man, quien tomó de Abu Ayub, y que ha sido narrado por Bukeyr ibn Ayn, que Abu Ya’far (as) dijo: «¿Acaso imitaré para ti una ablución de Rasulullah? Así que tomó un puñado de agua con su palma derecha, y se lavó el rostro con ello. Luego tomó con la mano izquierda, una palma llena de agua, y se lavó el brazo derecho. Entonces tomó una palma llena de agua con su mano derecha y lavó su brazo izquierdo con ello. Luego se untó con el remanente de agua en su mano, su cabeza y sus pies.»

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Ibrahim, que tomó de Muhammad ibn Isa, y éste de Yunus, quien toma de al-A’ala ibn Razeyn, que narró Muhammad ibn Muslim, que Abu Ya’far (as) ha dicho: «Uno de ustedes toma la comodidad del aceite, untando su cuerpo con ello, pero el agua es más expansiva que aquello. ¿Debo imitar para todos ustedes una ablución de Rasulullah? El narrador dijo “Sí” y continuó citando: Entonces penetró su mano en el recipiente y no la lavó, pero tomó un puñado de agua y la derramó sobre su rostro. Luego se frotó con la mano los dos lados faciales hasta limpiarlos. A continuación tomó otro puñado de agua con la mano izquierda y lo derramó sobre su brazo derecho y lo lavó. Así mismo tomó otra palma llena de agua con la mano derecha y con ello lavó su brazo izquierdo. Luego se untó la cabeza y los pies con lo que quedaba de agua en sus manos.»

De ‘Ali, y éste de su padre, quien tomó de Muhammad ibn Ismail, que toma de Fazl ibn Shazaan, y en su totalidad de Hammad ibn Isa, quien toma de Hareyz, y éste de Zurara quien narró que Abu Ya’far (as) dijo: «¿Debo imitar para todos ustedes una ablución de Rasulullah? Así que dijimos: Sí. El Imam pidió una jarra donde había agua, luego la colocó delante de él y descubrió sus brazos. Entonces muestra su palma derecha en ella y dijo: Así es como debe estar, cuando la palma está limpia. Luego tomó un puñado lleno de agua y la colocó sobre su frente y dijo: Bismillah, y lo derramó sobre los costados de su barba. De inmediato pasó su mano sobre su rostro y su aparente frente una vez. Luego con su mano izquierda tomó una palma llena de agua y la colocó sobre su codo derecho y pasó su palma sobre su antebrazo hasta que el agua fluyó sobre los lados de sus dedos y se limpió la parte frontal de su mano y la parte posterior de su palma con los restos de agua de su mano izquierda y los restos de agua de su mano derecha. El narrador citó que Abu Ya’far (as) dijo: Al-lâh es Único y ama las unidades, así que le bastaría de la ablución, tres puñados, uno para el rostro y dos para los brazos, limpiando la cabeza con el remanente de tu diestra y lo que quede de tu mano, la parte del empeine de tu pie derecho, y limpiarás el remanente de tu mano izquierda, la parte del empeine de tu pie izquierdo. Zurara cita que Abu Ya’far (as) dijo: Un hombre le preguntó a Amir al-Mu’minin (as) acerca de una ablución de Rasulullah, así el Imam le imitó para él similar a aquella.»

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Ibrahim, y éste de su padre, quien tomó de Ibn Abu Umeyr, que narró Umar ibn Azina, y éste toma de Zurara y Bukeyr, ambos habiendo preguntado a Abu Ya’far (as) acerca de la ablución de Rasulullah. «Así que pidió una bandeja o cubo donde había agua, sumergió en ella su mano derecha y recogió un puñado de agua y la derramó sobre su rostro y se lavó con ello. Luego sumergió su palma izquierda y recogió un puñado de agua y la vertió sobre el brazo derecho, lavando su brazo desde el codo hasta la muñeca, sin retornar al codo en movimiento contrario. Entonces sumergió al agua su mano derecha y la vertió sobre su brazo izquierdo desde el codo, e hizo con ello similar a lo que hizo con su brazo derecho. Seguidamente limpió su cabeza y sus pies con el remanente de agua de su palma, y no renovó para ambos pies, agua nueva. Entonces el narrador dijo: Y el Imam no metió los dedos debajo de los cinturones. Y el Imam dijo: Al-lâh Altísimo y Majestuoso ha dicho (5:6): “¡Oh Creyentes! Cuando se levanten para la oración, lavar vuestro rostro y vuestras manos hasta los codos” por lo tanto, no es que deje nada de su rostro sino que lo lava, y asimismo ordenó el lavado de las manos hasta el codo y por lo tanto, no es que deje algo de sus manos hasta los codos sino que los lava, porque Al-lâh está diciendo “lavar vuestro rostro y vuestras manos hasta los codos”. Luego Al-lâh dijo: “y pasar la mano húmeda por vuestras cabezas y por vuestros pies hasta los empeines” de ese modo se limpia algo de su cabeza, y se limpia algo de sus pies de lo que está entre los dos tobillos hasta los lados de los dedos de los pies, por lo que sería suficiente. El narrador cita: Dijimos, ¿Dónde están los tobillos? El Imam dijo: Aquí, es decir, la articulación unida a los huesos de la pierna. Así que nosotros le dijimos, esto, ¿qué es exactamente? El Imam dijo: este es el hueso de la pierna y el tobillo está debajo de ello. Por lo tanto, dijimos: ¡Que Al-lâh te dé una buena protección! ¿Así que un puñado de agua sería suficiente para el rostro y un puñado para cada uno de los brazos? El Imam dijo: Sí.»

De Muhammad ibn al-Hasan y alguien más, quienes tomaron de Sahl ibn Ziyad, y éste de Ibn Mahbub, quien toma de Rabaat, y éste toma de Yunus ibn Ammar quien dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) acerca de la ablución para la oración, de ese modo el Imam dijo: Lavarse el rostro una vez, lavarse las manos una vez.»

Ha sido narrado de un número de compañeros de Ahmad ibn Muhammad y Abu Dawud, en su totalidad tomó de Husayn ibn Said, quien toma de Fazalat ibn Ayub, y éste de Hammad ibn Usman, quien toma de ‘Ali ibn al-Mugheira, que toma el relato de Maysara, que Abu Ya’far (as) dijo: «La ablución es una, un lavado, y describió los tobillos con respecto a la parte posterior de los pies.»

De Husayn ibn Muhammad, quien toma de Abdullah ibn Aamir, y éste de ‘Ali ibn Mahziyar, que toma de Muhammad ibn Yahya, y éste toma de Hammad ibn Usman quien dijo: «Estaba sentado en la presencia de Abu Abdullah (as), por lo que pidió agua. Entonces llenó de agua su palma y la impactó al rostro. Luego llenó su palma y la vertió sobre la mano derecha. Nuevamente llenó su palma y la vertió sobre su mano izquierda. Seguidamente untó su cabeza y sus pies diciendo: Esta es una ablución del que no tiene un acontecimiento recién ocurrido, significando con ello a la transgresión respecto a la innovación de la ablución.»

De ‘Ali ibn Muhammad y Muhammad ibn al-Hasan, quienes tomaron de Sahl ibn Ziyad y ‘Ali ibn Ibrahim, quien tomó de su padre y de Muhammad ibn Yahya, y éste de Ahmad ibn Muhammad, y en su totalidad tomaron de Ahmad ibn Muhammad ibn Abu Nasr, y éste tomo de Abdul-Karim quien dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) acerca de la ablución, por lo que dijo: Cuál fue la ablución de ‘Ali, a excepción única de un lavado. Al-Kulayni dice: Esto es prueba de que la ablución es una vez, porque el Imam tenía dos mandatos para él, ambos estarían en obediencia hacia Al-lâh, de estar en el lado seguro y de llevar lo más difícil sobre su cuerpo, y de lo que ha venido de ellos por lo que dijo: La ablución es dos veces, es para quien no está seguro de una y lo aumenta. Por lo tanto el Imam dijo: dos veces. Luego añadió: quien lo aumenta más de dos veces no sería recompensado, y éste es el límite máximo de la ablución, que si lo excede, pecaría, y no sería una ablución para él, sería como quien reza la salatul-dhuhr con cinco ciclos; y el Imam no hubiera dado holgura con respecto a dos, habría dejado el camino para los tres. Se ha reportado también que un hombre tenía con él agua a la medida de un palmo y se le presentó el salat. Entonces el Imam dijo: Divídalo en dos tercios, un tercio para el rostro, un tercio para la mano derecha, y un tercio para la mano izquierda, y límpialo con el remanente, su cabeza y sus pies.»

Según la instrucción islámica, el Shayj kuwaití, Yasir al-Habib, nos explica y nos enseña detalladamente como hacer y realizar el wudhu’ (ablución ritual) obligatorio en el Islam, de acuerdo al Noble Corán, al Profeta Muhammad (saww) y a su descendencia los Imames de Ahlul-Bayt (as).

Tipos y descripción del ghusl

Una persona que es requerida a tomar el ghusl obligatorio para haidh (menstruación en el caso de las mujeres), o el yanabat (eyaculación en el caso de los hombres y mujeres), no se considera que esté en un estado de taharah, hasta que se tome el ghusl (lavado o baño completo). Tal persona no debe tocar el Corán ni entrar a una mezquita en ese estado, según el relevante versículo coránico: la yamassuhu illal-mutahharun «no la tocarán más que los purificados» (Suratul-Waqi’ah [56], ayat 79).

Ha sido narrado de Muhammad ibn Ismail, que toma de Fazl ibn Shazan, y éste toma de Safwan ibn Yahya y Ibn Abu Umeyr, quienes tomaron de Muawiya ibn Ammar, quien dijo haber escuchado de Abu Abdullah (as): «El ghusl es para la impureza sexual, para el día Viernes, para los dos ids (fiestas), cuando uses el Ihraam (vestimenta para la peregrinación) para entrar a La Meca y Medina, para el día de Arafat, para realizar la ziyarat (visita ritual) y cuando entras a la Ka’bah, durante la noche del diecinueve, veintiuno, y veintitrés del Mes de Ramadhan, y aquel quien lava a un difunto.»

De Muhammad ibn Yahya, que toma de Ahmad ibn Muhammad, y éste toma de Usman ibn Isa, quien toma de Sama’at que dijo: «Le pregunte a Abu Abdullah (as) sobre el lavado completo de los Viernes, por lo que el Imam dijo: Es obligatorio durante el viaje y la residencia, a excepción de que está exento para las mujeres durante el viaje debido a la escasez de agua. Y el Imam dijo: el principal ghusl para la limpieza sexual es una obligación, el ghusl de la menstruación de la mujer cuando está limpia es una obligación, el ghusl para la mujer que sangra dentro del periodo es una obligación cuando ella inserta con el trapo y la sangre excede al trapo, por lo que el ghusl en ella es de cada dos salat y para el salatul-fayr, un ghusl. Si el trapo es suficiente para la sangre, será sobre ella el ghusl una vez al día, y la ablución por cada salat; el ghusl para la hemorragia posterior al parto es una obligación, y el ghusl para el nacimiento del niño es una obligación. El ghusl del difunto es una obligación, el ghusl para la ziyarat es una obligación, el ghusl para entrar a la Kabah es una obligación, el ghusl por la súplica de la lluvia es una obligación, el ghusl en la primera noche de un Mes de Ramadhan es recomendado, el ghusl de la noche veintiuno y el ghusl de la noche veintitrés es una sunnah, no la descuides. Para la laylatul-qadr (Noche del Decreto) es esperado en uno de estos días; el ghusl para el día del id al-Fitr (fiesta del Desayuno) y el ghusl para el día del id al-Adha (fiesta del Sacrificio) es una sunnah, no me gusta que sea descuidado, y el ghusl para la Istikhara (consulta coránica). Es la acción recomendad en relación al ghusl de las tres noches de un Mes de Ramadhan, la noche diecinueve, veintiuno, y veintitrés.»

Ha sido narrado de Muhammad ibn Yahya, quien toma de Muhammad ibn al-Husayn y Muhammad ibn Ismail, quienes toman de Fazl ibn Shazaan, y éste toma en su totalidad de Safwan ibn Yahya, de al-A’ala ibn Razeyn, y de Muhammad ibn Muslim, quien narró de uno de los dos Imames (Imam al-Baqir o Imam as-Sadiq) que dijo: «Le pregunté acerca del ghusl de la impureza sexual, así que el Imam dijo: Comienza con tus dos palmas, lavando tu parte privada. Luego viertes agua sobre tu cabeza tres veces, seguidamente vierte el agua sobre el resto de tu cuerpo dos veces. De modo que sea cual fuere el flujo del agua, se ha purificado.»

Ha sido narrado de Muhammad ibn Ismail, quien toma de Fazl ibn Shazaan, y éste toma de Hammad ibn Isa, que toma de Rabi’e ibn Abdullah, que narró de Abu Abdullah (as) diciendo: «Quien tiene impureza sexual debe verter agua sobre su cabeza, tres veces, menos que eso no le sería suficiente.»

De ‘Ali ibn Ibrahim que toma de su padre, y éste de Hammad ibn Isa, quien toma de Hareyz, y éste toma de Zurara quien dijo: «¿Cómo debería purificarse quien tiene impureza sexual? El Imam dijo: Si no le sucede tener la impureza en su palma, debe sumergir la mano en el agua, y comenzar con su parte privada. Entonces debe limpiarlo con tres puñados, luego debe derramar sobre su cabeza tres puñados, vierte sobre su hombro derecho dos veces y sobre su hombro izquierdo dos veces. Por lo tanto, sea cual sea el flujo de agua, le sería suficiente.»

Un número de nuestros compañeros relataron de Ahmad ibn Muhammad, quien toma de ‘Ali ibn al-Hakam, y éste toma de uno de nuestros compañeros quien cita: «El Imam dijo: Ustedes deben estar conversando para la purificación durante los Viernes, ¡Oh Al-lâh! Purifica mi corazón de todo azote por el cual mi Religión podría ser borrada, y mis acciones podrían ser invalidadas. Deberían estar hablando sobre el ghusl durante la impureza sexual, ¡Oh Al-lâh! Limpia mi corazón y Purifica mis obras, acepta mi esfuerzo y haz lo que esté contigo sea bueno para mí.»

De ‘Ali ibn Ibrahim, que toma de su padre, y éste de Ibn Abu Umeyr, quien toma de Hammad, y éste toma de al-Halby quien dijo: «Escuché a Abu Abdullah (as) decir: Cuando alguien con impureza sexual se sumerge en el agua, con una sola inmersión le sería suficiente de su ghusl

De Muhammad ibn Yahya, quien toma de al-Amraky, y éste toma de ‘Ali ibn Ya’far, quien toma de su hermano Musa ibn Ya’far (as) diciendo: «Le pregunté acerca de la mujer, que en su parte superior hay braceletes, y éstos en uno de sus antebrazos tal que ella no sabe si el agua fluye debajo o no. ¿Cómo debe lidiar con ello cuando realiza la ablución o el ghusl? El Imam dijo: Ella debe moverlos hasta que el agua entre por debajo de ello, o debería quitárselas. Y sobre el anillo apretado, uno no sabe si el agua fluye debajo o no, ¿cómo debe uno tratarlo? El Imam dijo: Si sabe que el agua no entra, por lo tanto, debe sacárselo cuando haga la ablución.»

Ha sido narrado de un número de nuestros compañeros de Ahmad ibn Muhammad ibn Isa y Abu Dawud, y en su totalidad de Husayn ibn Said, quien toma de Muhammad ibn Abu Hamza, y éste de alguien que narró de Abu Abdullah (as) acerca de un hombre que es golpeado por una impureza sexual, por lo que se encuentra bajo la lluvia hasta que fluye sobre su cuerpo, ¿eso le bastaría del ghusl? El Imam dijo: Sí.

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Ibrahim, y éste de su padre, quien recogió de Hammad, y éste toma de Hareyz, quien tomó de Zurara, que Abu Abdullah (as) dijo: «Quien se lava de la impureza sexual, pero no se lava completo la cabeza, de modo que le parece haberse lavado antes, no encontrará otra alternativa que repetir el ghusl.»

Un número de nuestros compañeros toman de Ahmad ibn Muhammad, quien toma de Shazaan ibn al-Khalil, y éste toma de Yunus, que toma de Yahya ibn Talha, que recogió de su hermano que ha sido narrado de Abdullah ibn Suleyman quien dijo: «Escuché a Abu Abdullah (as) decir: El whudu tras el ghusl es una innovación.»

Un número de nuestros compañeros recogen de Ahmad ibn Muhammad, quien toma de ‘Ali ibn al-Hakam, y éste toma de Husayn ibn Abu al-A’ala quien dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) sobre el anillo cuando me lavo. El Imam dijo: rótalo desde su lugar. Con respecto al whudu, rótalo, y si te olvidas hasta que estés en el salat, de modo que no te ordeno que repitas el salat.»

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Ibrahim, y éste de su padre, quien toma de Abdullah ibn al-Mugheira, que toma de Ibn Muskan, y éste toma de Muhammad al-Halby, que Abu Abdullah dijo: «La mujer no puede soltarse el cabello cuando se lava de la impureza sexual.»

De ‘Ali ibn Ibrahim, y éste de su padre, quien toma de Ibn Abu Umeyr, que narra Yamil quien dijo: «Pregunté a Abu Abdullah (as) acerca de lo que la mujer debe hacer en el ghusl con respecto al cabello y las trenzas. El Imam dijo: Ella no debe peinarlos, sino debe reunirlos. Luego el Imam describió cuatro posibilidades, diciendo: Deben poner más esfuerzo en el ghusl

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Muhammad y Muhammad ibn al-Hasan, y éstos de Sahl ibn Ziyad, quien toma de Abu Nasr, que toma la narración de Yamil ibn Darraj, que Abu Abdullah (as) ha dicho: «Aquel que tiene impureza sexual puede entrar a todas las mezquitas pero no puede sentarse, a excepción de la Mezquita Sagrada (La Meca) y la Mezquita de Rasulullah (Medina), las cuales no puede entrar ni sentarse en ellas.»

De ‘Ali ibn Ibrahim y éste de su padre, quien toma de Ibn Abu Umeyr, que toma de Yamil quien dijo: «Le pregunté a Abu Abdullah (as) acerca de quien tiene impureza sexual sentado en las mezquitas. El Imam dijo: No, sólo puede pasar en ellas, a excepción de la Mezquita Sagrada y la Mezquita de Rasulullah, las cuales no pueden sentarse ni entrar, ni pasar en ellas.»

De Muhammad ibn Yahya, quien toma de Ahmad ibn Muhammad, y éste de Husayn ibn Said, que toma de Hammad ibn Isa, que recoge de Husayn ibn Mukhtar, y éste toma de Abu Basir quien dijo: «Pregunté a Abu Abdullah (as) acerca de quien recita el Pergamino coránico y está sin whudu. El Imam dijo: No hay problema, pero no debe tocar el Libro.»

Descripción del tayammum

De ‘Ali ibn Ibrahim y éste de su padre, quien toma de ‘Ali ibn Muhammad, y éste de Sahl, y en su totalidad de Ahmad ibn Muhammad ibn Abu Nasr, quien toma de Ibn Bukeyr, que recoge de Zurara quien dijo: «Le pregunte a Abu Abdullah (as) sobre el tayammum (realización de la ablución con polvo en lugar de agua), de modo que el Imam golpeó el suelo con su mano, luego lo levantó y sacudió el polvo. A continuación se limpió la frente con ella, y la parte posterior de sus muñecas, una vez.»

De Muhammad ibn Yahya, quien toma de Muhammad ibn al-Husayn, y éste de Safwan, que toma de al-Kahily quien dijo: «Le pregunté al Imam acerca del tayammum. Entonces el Imam golpeó con su mano sobre la alfombra y se frotó el rostro con ella. Luego se frotó las muñecas, cada una en la parte posterior de la otra.»

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Ibrahim, quien toma de Muhammad ibn Isa, y éste de Yunus, que toma de Abu Ayub al-Khazza, que Abu Abdullah (as) dijo: «Le pregunté al Imam acerca del tayammum, por lo que el Imam puso su mano sobre la tela áspera de polvo, luego la levantó y se limpió el rostro, seguidamente se limpió un poco por encima de la muñeca.»

Ha sido narrado de Hasan ibn ‘Ali al-Alawy, quien toma de Sahl ibn Yamhur, y éste toma de Abdul-Azim ibn Abdullah al-Hasany, que toma de Hasan ibn al-Husayn al-Urny, que narra Giyas ibn Ibrahim, que Abu Abdullah (as) ha dicho: «Amir al-Mu’minin (as) prohibió que un hombre realice el tayammum con el polvo del camino.»

El tayammum con arcilla

Ha sido narrado por Muhammad ibn Yahya, quien toma de Ahmad ibn Muhammad, y éste toma de Ibn Mahbub, que toma de Ibn Raib, que narró Abu Basir de Abu Abdullah (as) diciendo: «Cuando estas en una situación difícil en la que no puedas exceptuando la arcilla, debes realizar el tayammum con ella, porque Al-lâh es el Altísimo para Excusar. Cuando no hay ropa seca contigo, o un ladrillo para poder partirlo, realizar el tayammum con la arcilla.»

Otras observaciones de la taharah

Es necesario observar también la taharah (purificación) con respecto a la comida y la bebida, las cuales deben ser sanas, puras y permitidas. El Sagrado Corán dice: Innama harrama alaykumul-maytata wad-dama wa lahmal jinziir wa ma uhilla bihi li ghairil-lah. Fa manidhturra ghaira baghin wa la adin fa la isma alayhi «En verdad, Él nos ha prohibido la carroña, la sangre, la carne de cerdo y la de todo animal sacrificado en nombre de otro que no sea Al-lâh. Pero quien se vea obligado, no por ánimo de transgredir, ni por soberbia, no será culpable» (Suratul-Baqara [2], ayat 173).

Otros versículos coránicos nos dice: Hurrimat alaykumul-maytatu wad-damu wa lahmul jinziir wa ma uhilla li ghairil-lahi bihi, wal-munjaniqatu wal-mawquzatu wal-mutaraddiyatu wan-natihatu wa ma akalas subu illa ma zakkaytum wa ma zubiha alan nusubi wa an tastaqsimu bil azlam. Zalikum fisqun «Se nos prohíbe comer la carne de los animales muertos, la sangre, la carne de cerdo y de lo que se ha ofrecido a otro distinto a Al-lâh; el animal estrangulado o golpeado hasta morir o muerto por una caída o por una cornada, o lo devorado por una fiera, excepto lo que puedas purificar, y lo sacrificado sobre las piedras, así como dividir la carne consultando la suerte de las flechas. Todo ello es una transgresión» (Suratul-Ma’idah [5], ayat 3).

El Sagrado Corán también nos menciona: Yasalunaka anil-jamri wal-maysir. Qul fi hima ithmun kabir wa manafiu lin-nas. Wa ithmu huma akbaru min nafihima «Te preguntan sobre los embriagantes y los juegos de azar. Di: En ambos hay un gran prejuicio y también un beneficio para la gente, pero el perjuicio que hay en ambos es mayor que el beneficio» (Suratul-Ma’idah [5], ayat 219). Ya ayyuhal-lazina amanuu innamal-jamru wal-maysiru wal-ansabu wal-azlamu riysun min amalish shaitan. Faytanibuhu lallakum tuflehun. Innama yuridush shaitanu an yuqia baynakumul adawata wal-baghdha a fil-jamri wal-maysir. Fahal antum muntahun? «Oh los que creen, ciertamente el vino, los juegos de azar, las piedras de altar y las flechas adivinatorias, son cosas abominables hechas por Satán. Por tanto, abstenerse de ello, quizá así triunféis. Ciertamente, Satán quiere crear entre vosotros la enemistad y el odio, con el vino y los juegos de azar. ¿Os abstendréis de ello?» (Suratul-Ma’idah [5], ayat 90-91).

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Muhammad ibn Abdullah, que recoge de Ibrahim ibn Is’haq al-Ahmar, quien toma de Hasan ibn ‘Ali al-Washa quien dijo: «Me acerqué al Imam al-Ridha (as) y delante de él había una jarra de agua con la intención de prepararla para la salat. Así que me acerqué al Imam para verterle el agua, pero el Imam lo rechazó y dijo: ¡No, Oh Hasan! Entonces le dije: ¿Por qué está prohibido verter agua sobre tu mano? ¿Le disgusta que me recompensen por ello? El Imam dijo: Serás recompensado y yo estaría afligido. Así que le dije: ¿Cómo puede ser esto? El Imam dijo: No habéis oído decir de Al-lâh Altísimo y Majestuoso: “Por tanto, quien tenga esperanza de encontrarse con su Señor que obre rectamente y que no asocie a nadie en la adoración a su Señor” (Suratul-Kahf [18]: ayat 110). Aquí realizaré la ablución para la salat que es el acto de adoración, no obstante, me disgusta que alguien participe conmigo en ella.»

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Muhammad, que toma de Sahl ibn Ziyad, y éste toma de Ya’far ibn Muhammad al-Ashary, quien toma de al-Qaddah, que Abu Abdullah (as) ha dicho: «Rasulullah dijo: El inicio de la salat es el wudhu’ (ablución), su consagración es la exclamación del takbir (engrandecer a Al-lâh), y su legalización es el taslim (salutación).»

De ‘Ali ibn Ibrahim, que toma de Salih ibn al-Sandy, y éste toma de Ya’far ibn Bashir, quien toma de Sabbah al-Haza’a, que narró Abu Asama quien dijo: «Estaba en la presencia de Abu Abdullah (as), y un hombre del clan de Mugheira le preguntó algo acerca de la sunnah, por lo que el Imam dijo: No hay nada de lo que alguno de los hijos de Adam sea necesitado, excepto que haya fluido una sunnah de Al-lâh y una sunnah de su Mensajero con respecto a ella. Quien la reconoce lo reconoce, y quien la niega lo niega. Así que el hombre dijo: Entonces, ¿cuál es la sunnah con respecto a entrar en el retrete? El Imam dijo: Mencionando a Al-lâh y buscando refugio en Al-lâh del Satán, el impelido. Y cuando estás libre, debes decir: La alabanza es para Al-lâh sobre lo que el daño salió de mí, en facilitarme la buena salud. Luego el hombre dijo: De modo que el ser humano que está en ese estado y no puede ser paciente hasta que vea lo que se excreta en él. El Imam dijo: No hay persona en la tierra a excepción de dos ángeles asignados con él. De modo que cuando está en ese estado, doblan su cuello diciendo: ¡Oh hijo de Adam! Mira de lo que estas afanado para el mundo, de lo que se ha convertido.»

Ha sido narrado de Muhammad ibn Yahya, que toma de Salman ibn al-Khattab, y éste toma de Ibrahim ibn Muhammad al-Saqafy, quien toma de ‘Ali ibn al-Mualla, que registra Ibrahim ibn Muhammad ibn Humran, de Abu Abdullah (as) diciendo: «Quien realiza la ablución y se limpia con una toalla, le sería dado una recompensa; pero si realiza la ablución y no se seca con una toalla, dejando naturalmente secar su ablución sobre sí mismo, le sería dado treinta recompensas.»

De ‘Ali ibn Ibrahim y éste de su padre, quien tomó de Amru ibn Usman, que toma de Yarrah al-Haza’a, que narra Sama’at ibn Mihran quien cita lo siguiente: «Abu al-Hasan Musa (as) dijo: Quien realiza la ablución para el Maghrib (oración del ocaso), su ablución sería una expiación por los pecados transcurridos durante el día, a excepción de los grandes pecados; y quien realiza la ablución para el Fayr (oración del alba), su ablución sería una expiación por los pecados transcurridos durante la noche, a excepción de los pecados mayores.»

Un número de nuestros compañeros ha narrado de Ahmad ibn Muhammad, quien toma de Ibn Mahbub, que toma de Ibn Raib, y éste toma de Muhammad ibn Qays quien dijo: «Escuché a Abu Ya’far (as) decir mientras narraba a la gente en La Meca: Rasulullah oró el salatul-fayr, luego se sentó junto con sus compañeros hasta que el sol salió. De modo que cada uno de ellos se levantó hasta no quedar nadie con el Santo Profeta a excepción de dos compañeros, uno de los Ansar y el otro de los Saqafi. Rasulullah les dijo a ambos: Conozco que hay una necesidad de ustedes dos que les gustaría preguntar. Así que si ustedes quieren les puedo informar al respecto antes de que me pregunten, y si quieren pueden preguntarme acerca de ello. Ambos dijeron: Sin embargo, infórmanos antes de que preguntemos, porque ello es más claro que la ceguera, más alejado de las dudas y más certero para la fe. Rasulullah dijo: En cuanto a ti, Oh hermano de Saqafi, tú viniste a preguntar acerca de tu ablución y tu salat, lo que hay para ti con respecto a ello del Bondadoso. Acerca de la ablución, debes poner tu mano en un recipiente diciendo: Bismillah, allí se dispersa lo que tú acumulaste de los pecados. Entonces cuando te lavas el rostro, los pecados de los ojos que se habían acumulado en tus miradas, se han dispersado lejos de ti. Así que cuando te laves tus brazos, los pecados que ha acumulado de tu mano derecha y de tu mano izquierda, se dispersan lejos de ellos. Luego cuando limpias tu cabeza y tus pies, los pecados de los que andaba sobre tus pies se dispersan lejos de ti. Por lo tanto, esta es la ablución para ti.»

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Ibrahim y éste de su padre, quien tomó de al-Nuwfaly, que registró  al-Sakuny, que Abu Abdullah (as) ha dicho: «La ablución es parte de la fe.»

De Abu ‘Ali al-Ashary, que toma de uno de nuestros compañeros, y éste toma de Ismail ibn Mihran, quien toma de Sabbah al-Haza’a, que narra Sama’at quien dijo: «Estaba en la presencia de Abu al-Hasan (as), de modo que rezó la salatul-dhuhr y salatul-asr delante de mí, y me senté en su presencia hasta que se presentó la salatul-maghrib. Entonces el Imam llamó para la ablución y lo realizó para el salat, luego me dijo: Realiza la ablución. Así que le dije: Que sea sacrificado por ti, estoy con ablución. El Imam dijo: Aunque estuvieras con ablución. Es de reverencia para la salatul-maghrib su ablución. Esto es una expiación por lo que haya transcurrido de tus pecados durante el día, excepto por los pecados mayores. Quien realiza la ablución para el salatul-fayr, aquella ablución es una expiación para lo que haya transcurrido de los pecados durante la noche a excepción de los pecados mayores.»

De Muhammad ibn Yahya y Ahmad ibn Idris, quienes tomaron de Ahmad ibn Is’haq, y éste de Sa’dan, que ha sido narrado de uno de sus compañeros, que Abu Abdullah (as) ha dicho: «La purificación sobre la pureza tiene diez recompensas.»

De Muhammad ibn al-Hasan, y alguien más de Sahl ibn Ziyad, por su cadena ha sido narrado de Abu Abdullah (as) que dijo: «Cuando uno de ustedes está libre de su ablución, que tome un puñado de agua, de modo que limpia su muñeca y será liberado su cuello del fuego.»

Ha sido narrado de ‘Ali ibn Muhammad, que toma de Sahl ibn Ziyad, quien toma de Muhammad ibn Isa, y éste toma de Yunus, que le dije a Abu al-Hasan (as): «El hombre se lava con agua de rosas y realiza su ablución con ella para la salat. El Imam dijo: No hay problema en ello.»

Ha sido narrado de Muhammad ibn Yahya, que toma de Ahmad ibn Muhammad, y éste toma de al-Barqy, que se remite de Sa’ad ibn Sa’ad, quien cita a Safwan que dijo: «Le pregunté a Abu al-Hasan (as) acerca de un hombre quien necesita de la ablución para la salat, y no puede hacerlo sobre el agua. De modo que encuentra una medida de agua para realizar la ablución con cien o mil dírhams, y puede hallar dinero para ello. ¿Debería comprar y realizar la ablución o realizar el tayammum? El Imam dijo: No, él debe comprarla. Me hube de encontrar con algo similar, de modo que la compré e hice la ablución; lo que se compra con esa riqueza (para la ablución), es demasiado digna.»

Notas

[1] Un Kurr es de 3 pulgadas y media de ancho en palma abierta. Es decir, que un Kurr tiene el volumen de 3 palmos y medio de largo por 3 palmos y medio de ancho y por 3 palmos y medio de profundidad. Por lo tanto, un Kurr es el volumen de 42 palmos cúbicos de agua. El palmo de la mano extendida es la distancia entre las puntas del pulgar estirado y el dedo meñique. Así, el promedio de un palmo completo es aproximadamente de 28 pulgadas y media.

[2] Un Ratl es aproximadamente de 400 gramos de peso.


 

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